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Tu color favorito tiene nombre internacional. ¿Sabes cuál?

por | Sep 12, 2018 | Inspiration | 0 Comentarios

A día de hoy, el azul es probablemente el color favorito de más gente en todo el mundo según encuestas repetidas a lo largo de las décadas. Un color que, en el ámbito corporativo se ha impuesto con los valores de la fiabilidad, la seguridad y la eficacia. Por eso: Facebook, Linkedin, PayPal, Skype, NASA o Volvo son marcas cuya identidad corporativa es azul.

Yves Klein IKB 71 (California) 1961 Dry pigment in synthetic resin on canvas

Yves Klein IKB 71 (California) 1961 Dry pigment in synthetic resin on canvas

Si bien podríamos decir que el hábitat natural del azul en el siglo XXI es el ámbito corporativo… no ha sido así a lo largo de los siglos.

Pero, ¿a qué debemos que las cianofobias del pasado se hayan transformado hoy en cianofilias y verdaderas historias de amor con todas las gamas de azul?

Cuando en el siglo XV el abad Suger de Saint Denis decidió tintar de azul intenso la mayoría de los vitrales de la capilla de su abadía y la Casa Real francesa dieron como fondo a la flor de Lys un mismo azul profundo, no sabían que estaban cambiando para siempre el rumbo del prestigio del color más extraño del mundo.

Antes de que la devoción mariana invadiera la Europa medieval y mucho antes de que los impresionistas se dejaran conquistar por los primeros tubos de azul sintético, en Occidente el azul no gozaba de una buena reputación, más bien todo lo contrario. Una hegemonía de tonos ocres, rojizos y terrosos dominó los territorios romanos hasta bien entrado el gótico. No fue así en oriente o en Egipto donde desde tiempos inmemoriales, el azul formaba parte de su idiosincrasia funeraria y, por tanto, parareliogiosa y divina.

La Jóven de la Perla de Vermeer, también conocida como La Mona Lisa Holandesa

La Jóven de la Perla de Vermeer, también conocida como La Mona Lisa Holandesa

 

Fue en el gótico y el alto renacimiento cuando los mantos de las Vírgenes y los contratos pictóricos de más valor requerían del uso de un color ultramar extraído de la molienda de la piedra de lapislázuli. La asociación metafísica del color y, muy probablemente su carestía, situaron al azul ultramar y al índigo entre los pigmentos más deseados de Occidente en poco menos de un siglo. Se creaba así un amor profundo por el color más triste e incierto de todos.

Y es que, ni los ojos más azules contienen atisbo de tal pigmento, ni las plumas, ni las alas de las mariposas están tintadas o tienen la más mínima coloración. Su embrujo sofisticado no es más que pura refracción, y por tanto, ficción.

Sólo las piedras y las plantas pueden darnos el azul deseado…

¿Cómo entonces el azul de ultramar se convirtió en el color más deseado por pintores y profesionales del textil en la Europa medieval?

 

Todos los nombres de azul proceden del más allá, todos menos uno y ahora lo veremos.

El azul ultramar, el azul egipcio, el azul índigo… todos fruto de una alquimia delirante que hacía cambiar el espectro tres o cuatro veces antes de conseguir que los paños, por fin… se vieran azules. Todos con una extracción compleja y un transporte interminable hasta Venecia.

El azul de ultramar se codiciaba y se perseguía como se había perseguido la púrpura en otras épocas. Pocos eran dignos de tal dispendio y, sin embargo, el lapislázuli imantaba las retinas como pocos otros colores.

Esa codicia por la posesión ultramarina y los obscenos precios del “azul verdadero”, impulsaron a los químicos del siglo XIX a poner precio al azul, lanzando una recompensa de 6000 francos al químico capaz de conseguir un azul sintético tan preciado como el azul índigo o el azul ultramar.

Fue Guimet el que le arrebató el botín a un alemán de cuyo nombre no quiero acordarme y que pasaría a la historia como el inventor del “ultramarino francés”.

Este pigmento desataría una fiebre cianótica tan potente durante el impresionismo y las primeras vanguardias que pocos pintores no sufrieron de períodos azules y de ominosos delirios de abuso ultramarino.

Klein Beaubourg

Entonces, ¿qué es aquello que tanto le entristeció a Yves Klein del azul?

En la década de los 50, probablemente uno de los primeros y más poéticos artistas conceptuales del siglo XX, se aventuró a poner en duda un pigmento que había conquistado los corazones y las paletas de sus predecesores simbolistas y fauvistas. Para Klein, cuyas ideas sobre la poética de los vacíos y los huecos eran primordiales y la pureza de las formas y las cavidades perceptivas eran lo más importante: el azul ultramarino francés… ¡no tenía luz! Según el jóven Yves, el pigmento tenía todo lo que él quería expresar, pero cuando lo ponía sobre una superficie, ya fuese tela o yeso, la luz se  esfumaba y con ella, toda su musicalidad. Y es que el azul, cuando uno sufre de sinestesia es probablemente el color más armónico y más aromático de todos los que el ojo ve.

“Mi trabajo con los colores me ha conducido, en contra de mí mismo, a buscar poco a poco, con ayuda (de algún observador, de algún traductor), la realización de la materia, y he tenido que luchar y decir hasta el final de la batalla. Mis pinturas ahora son invisibles y me gustaría mostrarlas de una forma clara y positiva en mi siguiente exposición parisina en la galería Iris Clert”.

Yves Klein

En 1957 reuniría a críticos y artistas en la galería de Colette Allendy para anunciar y celebrar el “advenimiento de una nueva época azul” soltando al aire -al vacío- 1001 globos de helio de color azul en una de sus primeras performances aéreas. (Y una de las propuestas más hermosas del arte siglo XX).

En 1958 presentó al público una galería completamente vacía en una acción contemplativa y totalmente conceptual, evidenciando el papel del artista como ideólogo fuera de la producción material artística.

Su obsesión se volvió tal que en 1960 consiguió junto con Edouard Adam, un proveedor de pinturas artísticas parisino, desarrolló lo que se bautizó como International Klein Blue (IKB) o el “azul más azul”. Su singularidad no radica en el pigmento si no en el aglutinante que permitía que el azul mantuviese su intensidad cromática y con ella: “la idea pura de Yves Klein”.

A partir de este momento, Klein comenzaría a utilizar el azul en todas sus obras. Su vibrante obsesión cobró vida en esculturas, pinturas monocromas y acciones de performance donde el azul se ponía sobre el cuerpo de varias mujeres desnudas que se arrastraban sobre una tela al son de una única nota tocada durante más de 40 minutos.

Yves Klein (MAMAC, Nice) - Antropometría Monócroma

Yves Klein (MAMAC, Nice) – Antropometría Monócroma

La obra de Yves Klein es una de las más conceptuales y  poéticas del siglo XX. Comparable en sonoridad a los nocturnos de Chopin y a los conciertos para piano de Shostakovich. La contemplación de sus cuadros es intensa y profunda y, aunque pudiese parecer que esos cuadros azules, sólo azules: son sólo azules; son algunas de las obras más vibrantes y más emotivas del final de la vanguardia contemporánea.

El Museo Reina Sofía alberga  su “Antropometría sin título (ANT 56)” -un número bastante azul por otro lado, aunque mucho más oscuro que el de Klein- el resto de su obra puede verse en el MOMA de Nueva York y San Francisco y en distintos museos a lo largo y ancho del mundo.

Si alguna vez os paraís delante de un cuadro azul, creedme, la experiencia será inolvidable.

Soraya García

Soraya García

knitter in command

 

La caja de PANDORA… Hoy os hablo de PATREON. ¿Me invitarías a un café 2.0?

Hoy, destapo una caja de Pandora que ha de abrirse ya: debemos plantearnos si los creadores que  cada día alimentan nuestra imaginación o nos ayudan a aprender, a crear o a pasar un rato… ¿merecen una pequeña compensación económica que ayude a sus canales de creación a mejorar o simplemente como forma de agradecimiento?

Pantone 2019: Living Coral. Un color ingobernable

Hablemos del coral:

El coral es un color romántico (entiéndanse aquí sus connotaciones positivas y negativas) y profundamente intuitivo. El dominio de las paletas coral… ¡no es fácil! Este año, queridos tejedores… ¡Nos vamos a divertir!

Edito Diciembre. Las listas de fin de año.

Y con este mes estupendo para las tejedoras que gustamos de refugiarnos en nuestras madrigueras al calor de una manta y sacándole todo el jugo posible a nuestra adicción a “knitflix” llegan también… ¡las listas!

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