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Vestido Rojo

¿Por qué vaciar mi armario me hizo más feliz?

Hace un año tuve que vaciar mi armario y ahora soy más feliz. 

Voy a empezar este post con un drama y, lo continuaré con una pausa dramática. Para que veas que de lo malo siempre se saca una conclusión positiva.

Hace un año me topé con una plaga en mi piso de Madrid. Una plaga horrible de insectos que acabó con mi salud mental, la calidad de mi sueño, mi piel y mi autoestima. Lo que pasó después fue que puse el “modo Nietzsche” On y salí reforzada de la “Operación Fumigación”.

Cuando tienes una plaga en casa, dejas de dormir. Dejas de poder ponerte tu ropa porque tienes que tirar un 50% de ella y el otro lo tienes que lavar como a 80º . A una lavadora de magma volcánico sólo sobreviven el 10% de las prendas que no son ropa de cama.

Así que, cuando tienes una plaga en casa, además de tener picaduras por todo el cuerpo y que la gente empiece a pensar que eres la hija adoptiva de Lázaro, lo que acaba pasando es que pierdes los nervios, la paciencia, el estilo y todo. Resumiendo: acabas hecho “una piltrafa humana”.  Y, encima, te tienes que mudar. 

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IMAGEN: EROL AHMED- UNSPLASH
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IMAGEN: JAKOB OWENS - UNSPLASH

Después de vaciar el armario de kilos de ropa que; no me valía, no me gustaba o simplemente tenía porque me daba pena tirarla. Tuve que decidir que me compraba. Entonces, decidí también que iba a dejar mi oficina. Así que con eso se iban de un plumazo los pantalones de trabajo, las chaquetas de sastre que jamás me quedan bien y las camisas que odio planchar.

Lo siguiente a esto fue una mudanza internacional: Madrid-Lille. Y con eso, tuve que desprenderme de una ingente cantidad de cosas que no podía, ni quería transportar.

A todo esto le tenemos que sumar mi lectura exhaustiva de “La Magia del Orden” de Marie Kondo -que aunque ya me había llevado a tirar un millón de trastos, no había conseguido calar en cientos de… “me da pena, lo guardo”-.

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IMAGEN: BECCA MCHAFFIE - UNSPLASH

Cuando llegue a Lille tuve que comprar un armario. Compre el armario de precio medio y tamaño medio que hay en Ikea. Decidí que sólo podría tener la ropa que cabe con cierta holgura en ese armario. Así que lo que no cabía, tenía que irse. Y así tuve que: probarme todo y decidir cuales eran mis prendas favoritas, las que me quedaban bien y las que me quería poner.

Hubo muchas prendas que me quedé que estaban un poco viejas así que decidí apartarlas para poder ir a una tienda y buscar algo parecido.

Cuando fui a H&M y a Zara en busca de esas prendas me dí cuenta de que todo allí era una distracción y que era como pasar por la sección de Matutano para comprar un paquete de arroz. “Lo quieres todo pero sabes que no es lo que estás buscando”. -Otro día te hablo de la cantidad de secciones del supermercado que he decidido saltarme-.

Salí con una única camiseta de rayas. Una camiseta que en dos lavados tenía ya aspecto de pijama. ¡Genial! ¿N0?

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Foto: LuyMou

Así que, lo siguiente que hice fue comprar la lana para hacer el jersey Triángulos de Luymou. Y tomar la decisión de que de aquí en adelante, sólo compraría cosas que “no fuese capaz de hacer yo misma” y que, tenía que aprender a coser además de tejer. Ok. No es fácil la solución que te doy. Pero, lo que sí que he conseguido es comprar sólo lo estrictamente necesario y sobre todo pensar mucho lo que compraba.

Ahora cuando voy a Uniqlo, que es la única tienda que me convence para ropa; voy, doy una “vuelta” y me voy a casa, si a la semana sigo pensando fuertemente o he echado de menos esa prenda que me gustó y no he conseguido sustituir con nada de nada de lo que hay en mi armario entonces vuelvo a la tienda. Muchas veces, ya no queda.

Así que… ¡me voy con las mismas! Y vuelve a empezar el ciclo. Sólo vuelvo a ir de tiendas al mes siguiente y, sinceramente, creo que así he comprado en 6 meses: 1 chaqueta y un vestido. (No está mal, ¿no?)

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IMAGEN: LAUREN ROBERTS - UNSPLASH

Desde que hago este proceso la gente me dice: ¿has adelgazado?, ¿te has cortado el pelo?, ¿qué te has hecho?, ¡pareces más joven!, ¡estás más guapa!.

Lo único que he hecho, es dejar de preocuparme “por el que c*** me pongo”. Y quitarme de encima los kilos de “basura” y trastos viejos que me sobraban. Esa ha sido mi “dieta milagrosa”. 

¿por qué no pruebas a no comprar ropa en 21 días?

¿o a hacer tu propia ropa?

Estos son dos sistemas interesantes que puedes intentar seguir, pero, de verdad, es más sencillo de lo que crees, la gente no piensa nada raro porque siempre lleves el mismo “uniforme”, de hecho hay mucha gente de éxito que siempre viste igual y ni siquiera te has dado cuenta, ¿a qué no?.

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IMAGEN: KEAGAN HENMAN - UNSPLASH
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